miércoles, 24 de mayo de 2017

Herstory en el arte europeo del siglo XVII

 Pilar V. De Foronda

 Doctora en Bellas Artes por la Universidad de Granada, Agente de Igualdad.   


      
Este artículo contribuye a la creación de la Herstory, concepto acuñado por Robin Morgan, en uno de los artículos de su libro recopilatorio de escritos fundadores del feminismo de la segunda ola, Sixterhood is powerful,  en el cual se identifica como una miembra de WITCH , decodificando el acrónimo de Women Inspired to Commit Herstory [Mujeres decididas a comprometer su historia].
En 1976 Casey Miller y Kate Swift escriben lo siguiente:
Cuando las mujeres del movimiento utilizan herstory, su propósito es enfatizar la vida de las mujeres, los hechos y acciones, y la participación en los asuntos de la humanidad que han sido devaluados en las historias estándar.
Además de esta puntualización sobre el porqué del concepto Herstory, otro aspecto importante a destacar durante el Renacimiento y el Barroco es el rechazo de los artistas al cobro de honorarios por la realización de su obra, ya que el trabajo remunerado era considerado un "oficio" indigno de caballeros. Los artistas, para poder desarrollar su actividad, buscan la protección de la nobleza o la monarquía. A las mujeres artistas les sucedía igual y esto añade una complicación más a su seguimiento y rastreo.
En este sentido, la aceptación social de algunas pintoras se debió precisamente a que fueron damas de la corte cómo es el caso de Sofonisba Anguissola en la corte española de Felipe II, así como también el caso de Levina Teerlinc en la corte inglesa. Si no eras una dama de alta cuna, e incluso siéndolo, tenías que valerte a través del padre, el esposo o el hermano.
Traemos una muestra de las mujeres que crearon su obra en el barroco, como posibilidad para ser incorporadas a los curriculum de la ESO y Bachillerato, pero, como constatamos en el Seminario, hay muchas más con posibilidades de ser investigadas. Las alineamos en modo cronológico al estilo de las Vitas de Vassari, como tradicionalmente se ha llevado a cabo en la Historia del Arte oficial con los artistas varones.
En Italia, Elisabetta Sirani (1638 - 1665) tuvo una vida muy corta que transcurrió íntegramente en Bolonia. Muy influenciada por Caravaggio y Guido Reni, su muerte a edad temprana impidió la continuación de su obra a pesar de la gran fama que tuvo en vida: El padre de la Sirani sacó buena renta de un corpus de obra que ella misma catalogó, siguiendo una costumbre que ganó adeptos durante el siglo XVI; ascendía a 150 cuadros, número considerado hoy demasiado bajo[1]. Sin embargo, Maino, con solo 24 cuadros catalogados, ha tenido exposición antólogica en el Museo del Prado. Alrededor de 1652 Elisabetta Sirani abrió una escuela para mujeres artistas en Bolonia. Por primera vez las mujeres que no procedían de familia de artistas podían asistir a una academia. Cuando falleció las esquelas la calificaban de “Prittrice famosísima”[2].
Paralela a la vida de Elisabetta Sirani es de Artemisia Gentileschi (1593 - 1652), una de las grandes artistas del barroco italiano, que se convierte en la primera mujer admitida en la Academia Vasari de Dibujo de Florencia. Hija del conocido pintor Orazio Gentileschi, fue una adolescente prodigio en el taller de su padre y a los diecisiete años ya había pintado muchos cuadros, incluyendo a Susana y los Viejos. Sus figuras preferidas fueron las heroínas de la Biblia, mujeres heroicas, valientes, e incluso suicidas que defienden su honor muriendo.
Artemisia vivió una vida autónoma para una mujer de su tiempo, a pesar, o quizá como consecuencia, del grave incidente con un colega de su padre que llevó a juicio en 1612 contra el ayudante y colega de Orazio, Agostino Tassi. No obstante, Artemisia Gentileschi, logró tener su propio taller y en 1616 fue la primera mujer admitida a la prestigiosa Accademia del Disegno en Florencia.
En el siglo XVII el arte que se desarrolla en el norte de Europa refleja el antihumanismo del calvinismo holandés. En el norte de Europa, en Holanda, Países Bajos, aparece un amplio grupo de practicantes del arte no profesionales. Houbraken publicó la “Gran historia de los pintores y pintoras holandeses” en 1718, puso junto a un retrato de Rembrant otro de Anna María Schurman, docta y erudita feminista, pintora y grabadora aficionada, que fue admitida en la guilda de San Lucas de Utrech en 1641[3]
Para perfeccionar su trabajo artístico, la pintora holandesa Judith Leyster (1609 - 1660) viaja a Utrecht en compañía de su padre, una ciudad en la que formará parte de los círculos de Caravaggio. En el siglo XIX se descubre que muchos cuadros mundialmente conocidos y atribuidos a Frans Hals pertenecen en realidad a Judith Leyster.
(Figura 1)



En estos años se desarrolla en Alemania el trabajo de María Sibylla Merian (1647 -1717, Francfort). En el Siglo XVII el interés por los insectos era inusual pues se creía que los escarabajos, gusanos, larvas y orugas eran formados por la suciedad y el barro. Ella se dio cuenta que los gusanos se convertían en larvas, para luego ser hermosas mariposas y dibujó paso a paso el proceso por primera vez para la ciencia. A los 28 años publicó su primer libro con las ilustraciones de insectos grabadas en planchas de cobre, siendo su trabajo más importante Metamorfosis Insectorum Srinamensium. Poco antes de su fallecimiento, el Zar de Rusia, Pedro el Grande, le compró 300 de sus imágenes con las que formó el primer museo de Rusia para poder exhibirlas.


(Figura 2)                                                 
   
 (Figura 3)



En España, en el Barroco, Antonia Fernández Valencia menciona a María Robles, pintora vallisoletana recientemente descubierta[4]. También tenemos a la granadina Luisa Roldan (1652-1704), hija del escultor Pedro Roldán y bautizada con el nombre de Luisa Ignacia. Su padre organizó un amplio taller de escultura que gozó de gran renombre en Sevilla. En el taller de su padre aprendió dibujo, modelado, las técnicas del trabajo en madera, piedra y el empleo de la pintura, el dorado y el estofado de las imágenes.
Luisa, pese a la oposición familiar, se casó en 1671 con un aprendiz del taller de su padre, Luís Antonio de los Arcos, pero fue la actividad profesional de ella la que sostuvo económicamente a la familia. Hacia 1686 se trasladaron a Cádiz y dos años después a Madrid con la pretensión de obtener una plaza como escultora real. En 1692, el rey Carlos II le concede el título de escultora de cámara. Con la muerte de Carlos II, en 1700, y la llegada al poder de Felipe V, presenta al nuevo rey dos obras, un Entierro de Cristo y un Nacimiento, a la vez que envía una solicitud para que confirme el nombramiento como escultora de Cámara y le solicita “casa para vivir y ración para mantenerse ella y sus hijos... pongo en consideración de Vuestra Majestad, que lo que sabe lo ejecuta en piedra, en madera, en barro, en bronce, en plata, y en otra cualquier materia”. Las peticiones continuaron por parte del matrimonio, hasta que con fecha de octubre de 1701 el nuevo rey le concede otra vez el nombramiento de escultora de Cámara.
A partir de 1704 no se tienen más noticias de la escultora, lo que podría indicar una enfermedad o incluso que hubiera muerto. En la iglesia parroquial de San Andrés de Madrid, se encontró la partida de defunción con fecha 10 de enero de 1706, donde hay escrito que unos días antes había hecho una declaración de pobreza[5].

(Figura 4)  




En Venecia triunfa Rosalía Carriera (1675 - 1757). Su formación inicial es como miniaturista, aunque más tarde dedicó sus energías al retrato al pastel, dando adecuada expresión al gusto del Rococó. Comenzó dedicándose a la realización de miniaturas con frecuencia sobre marfil, una de las cuales le abre las puertas de la Academia de San Lucas en Roma (1705). Recibió encargos de la mayoría de las cortes europeas y fue artista de moda de la alta sociedad de su época. Murió en Venecia en 1757.

(Figura 5)





BIBLIOGRAFÍA

BARING, Anne y CASHFORD, Jules. El mito de la Diosa. Madrid: Siruela, 2005
CHADWICK, Whitney. Mujer, arte y sociedad. Singapur: Ediciones Destino, 1999
DUBY, Georges y PERROT, Michelle (Dir.). Historia de las Mujeres. Vol. II La Edad Media, bajo la dirección de Christiane Klapisch-Zuber. Madrid: Taurus, 1991
DUBY, Georges y PERROT, Michelle. La historia de la vida privada. Madrid: Taurus, 2001
GALEANO, Eduardo. Espejos. Una historia casi universal. Buenos Aires, Argentina: Siglo XXI de España editores. 2008.
GARCÍA OLLOQUI, María Victoria. La Roldana. Sevilla: Arte Hispalense, 2003
GILMAN PROSKE, Béatrice. Luisa Roldán at Madrid. Nueva York: The connoisseur, 1964
GREER, Germaine. La carrera de obstáculos. Vida y obra de las pintoras antes de 1950. Madrid: Bercimuel, 2005
LÓPEZ FERNÁNDEZ. CAO, Marian (ed.). Geografías de la mirada. Género, creación artística y representación. Madrid: Instituto de Investigaciones Feministas, Universidad Complutense de Madrid. Asociación Cultural Al–Mudayna, 2001
MAYAYO Patricia. Historias de mujeres, historias del arte. Madrid: Cátedra, 2003.  Ensayos Arte
MILLER, Casey y SWIFT, Kate. Words and Women. New York: Bantam Doubleday Dell, 1976
GIORGIO Vasari. La vida de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italiano: desde cimabue a nuestros tiempos. TECNOS. 1998.
    ISBN: 9788430932184
VV. AA. Actas de las terceras jornadas de investigación interdisciplinaria. La imagen de la mujer en el arte español. Organizadas por el Seminario de Estudios de la Mujer de la Universidad Autónoma de Madrid. Madrid: U.A.M., 1990



Figura 1
El Alegre Bebedor, Rijksmuseum de Ámsterdam. Lleva su monograma y la fecha de 1629.
Figura 2
Vitis vinífera
Figura 3
Planta de plátano en flor
Figura 4
San Miguel con el diablo a sus pies (1692). Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid.
 Figura 5
Autoretrato de Rosalía Carriera





[1] CHADWICK, W. 1999:96

[2] CHADWICK, W. 1999:104
[3] CHADWICK, W. 1999:120
[4] LÓPEZ FDEZ. CAO, M. 2000
[5] GARCÍA OLLOQUI. 2000:126

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